martes, 31 de mayo de 2016

Como mantener la armonia entre hermanos

De nosotros como padres depende que nuestros hijos sean amigos para toda la vida o por el contrario sean los peores enemigos   No es de extrañarnos cuando escuchamos  hablar de las peleas y rivalidades que existen entre hermanos, de hecho hasta en la antigüedad tenemos como referencia a "Caín y Abel".

A veces como padres nos preocupamos por las situaciones que se presentan entre los hijos, pues en ocasiones no dejan de presentarse ciertos roces que pasan a mayores y que por no ocuparnos del asunto como debe ser, nuestros hijos van quedando con heridas difíciles de borrar ya que más adelante se convertirán en resentimientos que complicaran en un futuro  la comunicación entre ellos. La mayoría de veces se origina por no tomarnos en serio el hecho que nuestros hijos desde pequeños se respeten y valoren  mutuamente   para que  formen fuertes lazos  y así mantener la armonía y la paz en   nuestro  hogar, sin morir en el intento .

 Algo que puede herir susceptibilidades entre hermanos es comportarnos con favoritismos hacía   un hijo en especial, esto es un golpe bajo para la autoestima de todos, porque sin quererlo estamos convirtiendo al hijo que preferimos en una persona egoísta en la que solo le importa el bienestar personal y les pareceremos a los demás hijos que somos injustos, lo que desencadenara un espíritu descontento y rebelde obteniendo como resultado que se alejen de nosotros buscando lo que no reciben en su hogar en otros lugares y con otra clase de gente.

Muchos padres ante situaciones desagradables que hacen los hijos se preguntan. "Que hicimos para merecer esto?", sin caer en cuenta  ni siquiera de todos esos momentos que hicimos tanto daño cuando asumimos esa actitud equivocada, dijimos esa palabra tan dura o reaccionamos de forma violenta ante alguna conducta inapropiada, cuando ellos solo querían comunicarnos que necesitan un abrazo, una palabra reconfortante o simplemente una caricia.

En el hogar es donde se forma el individuo que va a ser parte de la sociedad y es nuestra tarea mejorarla.   No hay nada más contraproducente que ver a los padres peleándose formando drama delante de sus hijos o peor aún cuando empezamos a disociar  del cónyuge contando los problemas o de los demás hermanos con algún  hijo, esto no es sano.

Debemos dejar de involucrarlos en nuestros conflictos, si queremos que sean estables emocionalmente.   Tengamos presente que si tenemos hijos es porque así lo deseamos o de lo contrario por el bien de la sociedad y la humanidad en general, los métodos anticonceptivos serían una excelente opción.

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