Podríamos afirmar que la figura del padre de antaño está desapareciendo. Me refiero a ese señor serio y rígido al que le teníamos más miedo que respeto, muy estricto en cuanto a la educación, que no nos pasaba ni una y nos zurraba en el trasero alguna que otra vez.
Y esto no quiere decir que ahora seamos mejores o peores padres. Eso lo habrá siempre, independientemente de cómo actúes con tus hijos y de los tiempos en los que vivamos. Simplemente, esto quiere decir que los padres de hoy en día son muy diferentes. De hecho, antes de decir que son diferentes, deberíamos empezar diciendo que son muchos menos. Hace 50 años era casi impensable que una pareja no quisiera tener hijos. En su mayoría, todo el sueño de una mujer era formar una familia y tener hijos, así como el sueño de cualquier hombre era convertirse en padre. Actualmente, son muchas las parejas que deciden no tener hijos, y debemos valorarlo como una opción igual de válida en la sociedad.
Me he encontrado con gente que, al decirle que no queríamos ser padres, me decían que "es una opción también válida, pero si quieres mi recomendación, tenéis que ser padres". Disculpad mi discrepancia ante esta definición: no es que sea una opción también válida, sino que ES IGUAL de válida que la otra. O eres padre o no lo eres. ¿Por qué una es mejor que la otra? Me parece que tener un hijo es una responsabilidad demasiado grande, y cuando no estás o no te sientes capacitado para ello sería una gran irresponsabilidad traer un niño al mundo.
Volviendo al tema,todos tenemos muy claro que los padres de hoy en día no son como los nuestros, y seguro que más de una vez hemos pensado: yo no quiero ser tan … como mi padre: tan rígido, tan exigente, tan serio, tan disciplinado, tan lo que sea. Solemos basarnos en nuestra experiencia pasada para establecer nuestros comportamientos futuros. Sabemos lo que queremos hacer y lo que no, seguramente en base a lo que nuestros padres fueron o hicieron en nuestra infancia. Hoy en día, los padres son más "sensoriales" que antaño, podríamos decir. Con esto me refiero a que se ha dejado un poco de lado la rigidez de una educación estricta para centrarse en una educación basada en el aprendizaje, la comunicación, el cariño y la vida misma.
Eso no quiere decir que se les permita o consienta todo: somos sus padres, y como tales debemos protegerlos, darles una educación y guiarlos en el camino de la vida, pero eso no implica que no lo podamos hacer con cariño y confianza, basando nuestra relación en los vínculos, la comunicación, el respeto y el sentido común, sin convertirnos en unos soldados, sargentos o policías que controlan más que educan.
En esto también tiene un poco que ver el cambio del rol del hombre y la mujer respecto a nuestras generaciones anteriores. Mientras que hace 50 años la mujer asumía el rol de ama de casa y cuidadora de los hijos, mientras los padres salían a trabajar y traían el dinero con el que la familia subsistía, hoy en día el concepto de familia es muy diferente. Partiendo del hecho inicial de que no tenemos por qué estar hablando de hombre y mujer, si aun así nos centramos en este tipo de familia observamos que cada vez más los hombres realizan las tareas del hogar igual que la mujer. Ambos trabajan y tienen una vida independiente a la de madre o padre. Quieren tener hijos, lo desean y son muy felices con ellos, pero ya no viven su día a día para ellos. En la medida de lo posible, intentarán seguir trabajando, viendo a sus amigos, saliendo de vez en cuanto,… Es decir, intentarán mantener esa vida independiente que tenían anteriormente, pero añadiendo el factor de que ahora son padres, y si antes ibas a tomarte una cervecita cada tarde con tus compañeros de curro, quizá ahora solo puedas hacerlo una vez al mes, cuando todas las estrellas se alineen en la posición adecuada para que puedas disfrutar de tu momento de ocio. Y no te sentirás culpable, ni mala madre o mal padre. Lo harás encantado, y hasta un poco liberado, sin que eso signifique que no quieres a tu hijo o no te preocupas por él.
En definitiva, los padres de hoy no son como los de antes, hoy podemos tener un padre que haga de madre, una madre que haga de padre, o incluso tener solo uno de ellos y que el otro nunca haya existido. Las personas han evolucionado, y con ellas las relaciones y el concepto de familia, con lo que seamos "egoístas", desde el punto de vista positivo de la palabra, y pensemos muy bien en qué tipo de padres podríamos ser y en que tipo de vida daríamos a nuestros hijos. Si no estamos seguros de poder hacerlo como corresponde, quizá sería mejor tener un perro.
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