Los juegos de niños no sólo cumplen con la función de divertir o entretener: el juego es mucho más que eso y tiene varios beneficios relacionados con el desarrollo de la inteligencia, la afectividad, el desarrollo social, el conocimiento del mundo, la creatividad, entre muchas cosas.
Ahora, la siguiente pregunta es ¿propiciamos el entorno adecuado para que jueguen libremente? ¿Tenemos barreras ó actitudes personales como papas y mamás que pueden entorpecer esta actividad tan vital para ellos? La respuesta es sí.
Un ejemplo sería una postura rígida e inflexible acerca del orden, el ruido y la limpieza en una casa donde hay niños.
Una casa organizada y limpia, es agradable e importante para los niños, ya que les proporciona estructura y seguridad. Educar a nuestros hijos a ser ordenados y cuidar de las cosas es algo muy positivo, aunque…
Impedir jugar a un niño "porque desordena la casa", pedirle que guarde silencio mientras juega, no dejar que tenga visitas porque ensucian la casa...son ejemplos de cómo podemos coartar su libertad para expresarse, limitar su creatividad, disminuir su actividad física y restringir su vida social, cosas muy importantes en su desarrollo.
En el otro extremo, están los padres que dejan que toda la casa y todas las cosas se conviertan en objeto de juego, no ponen límites en espacio, ni tiempo del juego. Los niños brincan, gritan, corren, saltan, dejan juguetes allá por donde están convirtiendo la casa en un "caos".
Padres y niños disfrutan el placer del juego, se comunican y los niños desarrollan muchas habilidades, aunque…
Los niños no aprenden la importancia del orden y el valor de las cosas. Son niños que les cuesta trabajo acatar ordenes, tienen poca disciplina y presentan dificultad de adaptarse bien a otros ambientes diferentes.
No se trata de calificar ó descalificar nuestras actitudes como papás ó mamás sino de reflexionar y de cambiar aquello que estorba ó entorpece el crecimiento de nuestros hijos, estamos en constante aprendizaje ¡¡ por ello,
Una buena actitud frente al desorden de tus niños es:
Sé realista y flexible: Donde hay un niño, habrá siempre juegos, risa, gritos y desorden. Vamos, tu casa no puede ser un museo.
Permite que tus hijos se expresen libremente durante el juego, toma las medidas oportunas para evitar accidentes y velar por la seguridad de los niños.
Pon límites acerca del nivel de ruido, de los objetos y los sitios de la casa que está permitido ó prohibido jugar o tocar. En el juego NO todo vale.
Contempla que cuando visites la casa de personas que no tienen niños (como los abuelos) éstos pueden alterarse. Enséñales cómo deben comportarse en otros entornos.
El tiempo del juego tiene un inicio y un fin. Procura no cortar su tiempo de juego ( es como interrumpirte a ti mientras trabajas) Puedes, en cambio, avisar con antelación cuando y en cuanto tiempo se termina el juego.
Ayúdale a recoger (una vez el juego terminó) y que forme parte de la rutina del juego. Hazlo de una manera amena, por ejemplo: haciendo competencias ó cantando mientras recogen.
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